Amo a mi dentista
Hace dos días fui a hacerme una limpieza a la clínica a la que va mi madre. En mi vida me había hecho una y no sabía muy bien en lo que consistía. Unos me decían que dolía, otros que no. Y no había pisado un dentista en los últimos diez años así que me podía encontrar más de una muela picada.
Pero la experiencia ha resultado ser fantástica. La dentista es la mujer más simpática que he conocido jamás, y la habría besado si no fuera porque el tubo que aspira la saliva me cortaba el rollo. Ella me hablaba todo el rato mientras urgaba en mi boca. Yo me relajaba en el asiento reclinable y la oía hablar. Cuando sacaba sus instrumentos de mi boca, y después de escupir, yo también le hablaba. Congeniamos. Y ella me quitó el sarro. Nunca había llegado tan lejos con una mujer en la primera cita.
Escuchando: Carl Douglas - Kung Fu Fighting

